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14 soluciones para acabar con él mal aliento

Acaba de comer y está en mitad de una importante entrevista de trabajo. Todo va de maravilla, ha estado como nunca: transparente y seguro de sí mismo ante las preguntas del directivo que tiene al otro lado de la mesa. Ambos ríen. Su lenguaje corporal revela que usted está tranquilo. Cree que ya se ganó el empleo.

Finalizada la entrevista, se ponen de pie, se estrechan las manos, y concluye con un cordial “Encantado de conversar con usted. Espero tener pronto noticias suyas.”

Malo. Malo. Malo. Cuidado con las distancias cortas, que pueden traer problemas.

Su entrevistador intenta sonreír y sólo le sale una sonrisa forzada. En ese momento, usted nota que algo no salió bien. ¡Ya está! Su mal aliento (o halitosis) le ha jugado una mala pasada.

Este no es exactamente el tipo de impresión que usted quería dejar ¿verdad? Pero ¿fue la comida que tomó hace apenas dos horas? Tal vez; aunque también podría ser lo que cenó ayer. Para descubrir la causa del mal aliento (y para evitar esos momentos tan embarazosos) lea estas recomendaciones, le serán de mucha ayuda.

Los ajos, ni tocarlos. En general, el olor de los alimentos muy condimentados permanece mucho después de haberlos comido. Las especias recírcu1an a través de los aceites esenciales que dejan en la boca. Según la Cantidad de ajo que coma, el olor puede perdurar hasta 24 horas, sin-importar cuántas veces se los dientes. Si sufre este problema, debe evitar tomar ajo y cebolla.

Embutidos, otros grandes enemigos. Las carnes condimentadas (chorizo, salchichón, morcillas, salami, fuet…) dejan aceites y grasas tras de sí mucho tiempo después de haber sido ingeridas. A muchas personas les ‘repiten’. Cuando quiera tener buen aliento, evite esas carnes por lo menos desde un día antes.

Opte por el “sin queso, por favor”. A los aderezos de camembert, roquefort y queso azul se les llama ‘fuertes’ porque se quedan en el aliento y no es fácil eliminarlos. Otros productos lácteos tienen el mismo efecto.

Anchoas y atún, tampoco. Algunos pescados en salazón, como las anchoas de las pizzas o el sándwich de atún, pueden dejar una impresión duradera, y desagradable.

Agua mejor que cerveza. O que café, vino y Whisky. Es tas cuatro bebidas encabezan la lista de líquidos prohibidos. Todas ellas dejan residuos que se fijan ala placa dental y se filtran a través del aparato digestivo. Así, cada vez que exhala envía al aire partículas con estos alimentos.

El cepillo de dientes, siempre a mano. Algunos malos olores pueden eliminarse, temporal o permanentemente, si se cepilla justo después de comer. “El principal culpable de la halitosis es una película suave y pegajosa de bacterias vivas y muertas que se fija a dientes y encías.

A esa película se le llama placa bacteriana, y es lo que a la larga ocasiona las caries. Hay que tener en cuenta que en todo momento tenemos unos 50.000 millones de estos microorganismos deambulando por nuestra boca.

Son pequeños seres que se alojan en todo lugar oscuro, compartiendo cada bocado de alimento que pasa por su boca, acumulando pequeños olores y produciendo sus propios pequeños malos olores. Por eso, cuando usted exhala, las bacterias lo hacen también. Así que cepíllese los dientes después de cada comida de ésta manera reducirá en parte el problema del mal aliento.

Enjuáguese la boca. Cuando no pueda cepillarse, enjuáguese. Vaya al baño después de la comida, beba todo el agua Que pueda y, sin tragarla, remuévala bien por toda la boca para quitar el mal aliento. Eche después el agua fuera y, si es necesario, repita la operación.

Haga tres comidas al día. La halitosis también puede deberse a la falta de alimento. Está científicamente demostrado que uno de los efectos secundarios de hacer una dieta estricta o de llevar una alimentación deficiente es tener mal aliento.

Buenos modales. Ante determinadas situaciones comprometidas, como ir a un restaurante y no poder retirarse un momento de la mesa, pruebe a hacer esto. “Tome un sorbo de agua de su vaso y hágala circular discretamente por los dientes. Luego trague junto con el agua esos pedacitos traidores de comida que puedan delatarle al sonreír.

Los enjuagues bucales, muy útiles. Si necesita tener el aliento fresco durante un período corto de tiempo, una solución muy efectiva son los enjuagues bucales. Pero estos productos no hacen milagros, su efecto caduca pronto y usted volverá a hablar cohibido, detrás de la mano.

Escoja el enjuague bucal por su color y sabor. Los de color ámbar y sabor a medicina contienen aceites esenciales como tomillo, eucalipto, menta y gaultería, así como benzoato de sodio o ácido benzoico. Los enjuagues rojos y picantes pueden contener compuestos de zinc. Ambos tipos neutralizan las bacterias que producen los restos de comida y, los malos olores. .

Chicles y caramelos de menta. Como el enjuague bucal, Son un buen recurso para paliar la halitosis. Muy útiles en situaciones inesperadas, como una entrevista breve, un viaje corto o una cita con alguien con quien no tiene mucha confianza.

Coma perejil. Esta hierba, además de dar color y sabor a su ensalada, sirve para refrescar el aliento. Cuanto más mastique la ramita de perejil, mejor.

Las especias sí son buenas. Ciertas hierbas y especias que se encuentran en cualquier cocina ayudan de manera natural a tener buen aliento. Lleve una bolsita de plástico con clavo de olor, semillas de hinojo o de anís para masticar tras una comida muy condimentada.

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