Enfermedades

Cómo sobrevivir al polen, primavera verano

La alergia, hoy por hoy, no se puede prevenir, pero sí resulta factible evitar sus síntomas. Ante cualquier tipo de manifestación se aconseja dejar de tener contacto con el alérgeno que la provoca.

Esto no ofrece dificultad en el caso de alergias por alimentos, remedios, animales y otros, pero cuando se trata de sustancias inhalantes, que están en el ambiente y fuera de nuestro control, las soluciones son más difíciles.

El caso del polen es un ejemplo muy claro de esta dificultad. Por eso, aquí le acercamos unos consejos útiles en caso de que usted sea alérgico al polen y no sepa qué hacer:

– Durante la temporada de polinización no se exponga al contacto directo con el polen. Evite salir de paseo al campo o cortar el césped. Cuando viaje en automóvil mantenga las ventanas cerradas. No es recomendable andar en moto o bicicleta durante estas épocas.

– Los días de viento son los peores para ir al campo, dado que hay una gran movilidad de pólenes, con lo que aumentan las probabilidades de desarrollar una alergia

– Los anteojos son muy útiles para evitar el contacto de los ojos con el polen. De esta forma, también se impide la irritación que eí sol puede producir sobre un ojo ya afectado.

– Si va a viajar conviene que esté bien informado sobre la vegetación de la zona y sus alrededores Es muy importante que todo alérgico conozca las plantas que le producen reacciones y las fechas en que polinizan para así evitarlas.

Cómo se desencadena una alergia

Los fenómenos alérgicos se pueden entender de la siguiente manera: una sustancia capaz de producir sensibilización y a la que se denomina antígeno (a veces también se la llama alérgeno), entra en contacto con el organismo de una persona que resulta ser alérgica a dicha sustancia.

Este contacto, especialmente cuando es prolongado y repetido, induce a la formación, por parte del organismo, de otro tipo de sustancia, destinada a contrarrestar los efectos nocivos del alérgeno.

Esta nueva sustancia, denominada anticuerpo, es nada más y nada menos que la respuesta del cuerpo ante un ataque del exterior. Este primer contacto del agente extraño con nuestro organismo, no produce ninguna reacción específica, salvo la creación del mencionado anticuerpo.

Cuando se produce un nuevo contacto con el alérgeno sensibilizante, éste es “reconocido” por el anticuerpo fabricado por el organismo. Este anticuerpo se une íntimamente con aquél, formándose una compleja combinación alérgeno-anticuerpo. En ese momento, se inicia toda una cadena de reacciones que desembocan en las manifestaciones alérgicas

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