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Efectos del estrés en la piel

Vivir en continuo estado de estrés no solo afecta a tu bienestar general, físicamente es capaz de interferir en el correcto desarrollo de uñas, pelo y, lo que es más importante, la piel.

El estrés, como resultado de una cadena de reacciones químicas, aumenta la sensibilidad de nuestra piel y, además de empeorar los problemas que en ella ya podamos tener, es capaz de plantear nuevos retos a nuestra salud cutánea.

Para empezar, el estrés aumenta el rendimiento de nuestras glándulas sebáceas, lo que desemboca en un mayor riesgo de aparición de granos purulentos típicos del acné juvenil. Pero existen problemas mayores que el estrés puede agravar:

  • Problemas que pueden empeorar: algunos casos de psoriasis, rosécea y eccemas pueden empeorar si se codean con grandes cantidades de estrés. Pueden aparecer urticarias, roces en la piel e incluso herpes labiales.
  • Interferencia en el cuidado de la piel: estar estresado no solo ayuda a las irregularidades cutáneas, indirectamente es capaz de que abandonemos, ya sea por depresión o por sentimiento de rendición, el cuidado de nuestra piel, entrando en un bucle del que puede ser nada fácil salir.

8 formas de reducir los efectos del estrés en tu piel

Aunque el estrés forma parte de nuestra vida y cada vez es más difícil evitar sufrirlo, podemos hacerlo más llevadero de distintas maneras:

1) No descuides tu piel. Sigue cuidando de ella a diario o de ninguna manera verás mejorías.

2) Haz ejercicio a menudo. Además de ser bueno para tu piel, practicar algún deporte libera unas hormonas que crean la sensación de felicidad y, por consiguiente, reducen el estrés.

3) Tómate un tiempo para ti, dedícalo en tus aficiones o en aquellas cosas que consigan evadirte de la estresante realidad.

4) Da tranquilos paseos por tu ciudad. Parece demasiado sencillo, pero realmente ayuda a controlar el estrés.

5) ¿Has probado con alguna técnica de relajación? Apúntate a clases de yoga así como cualquier otra disciplina meditativa.

6) ¿Te has asegurado de dormir lo suficiente? Es uno de los factores más a tener en cuenta si buscamos reducir el estrés.

7) Di “¡no!” cuando sea necesario. Está bien marcarse unos límites y ser fiel a uno mismo.

Comunícate. Cuéntale tus problemas a la gente que quiera escucharlos y, si es necesario, acude a un profesional.

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