La balanitis es una afección en la zona genital masculina que afecta al prepucio y al pene y que es similar a la que sufren las mujeres en el clítoris. La inflamación de estas áreas es más común en hombres que en mujeres, de modo que es habitual que la balanitis se considere como un problema masculino. 

En ocasiones, la candidiasis, que es un problema que afecta más a las mujeres que a los hombres pero que también aparece en los hombres, es la causa que está detrás de la balanitis. Hongos como la Cándida pueden ser una causa más frecuente de balanitis, pero no es la única, ya que esta inflamación puede derivarse de infección por bacterias y virus o por dermatosis inflamatorias sin existir un germen casual. 

¿Cuáles son las causas más comunes de la balanitis? 

Por norma general, la hinchazón del prepucio y el glande que se denomina balanitis puede estar basada por varias causas. Una muy común es la falta de higiene, especialmente en hombres que no se han hecho la circuncisión. 

El pene no circuncidado genera un ecosistema cálido, húmedo y cubierto que es idóneo para la proliferación de hongos como la Cándida. Si esta zona no se higieniza de manera correcta, es más viable que haya una reproducción masiva de estos hongos. 

Así mismo, algunas enfermedades como la artritis reactiva y el liquen escleatrófico. Aunque ambas afecciones no son muy frecuentes, menos en el caso del liquen escleatrófico, afectan más los hombres y tiene como consecuencia infección en la uretra o la aparición de manchas blancas y la apariencia de que la piel luzca más delgada de lo normal. 

Una tercera causa que se asocia a la aparición de balanitis es el uso de jabones fuertes, que guarda relación con una higiene poco aseada. Algunos jabones no respetan el pH de la piel y la zona del glande y el prepucio es muy sensible a estos productos que pueden ser irritantes. 

Como ocurre con otras enfermedades que afectan a la piel, el tabaquismo o los problemas asociados a cierto estrés emocional o desequilibrio hormonal también pueden estar relacionados con la balanitis. Así mismo, algunas enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple pueden derivar hasta balanitis

La balanitis y la diabetes 

Una enfermedad que guarda relación directa con la balanitis es la diabetes. Esta enfermedad sistémica se debe a un déficit de insulina o a la respuesta de la misma que se produce por un exceso de azúcar en sangre. 

La diabetes también daña los pequeños nervios y vasos sanguíneo con el tiempo, además de disminuir la respuesta inmune a las infecciones (inmunosupresión). Todo esto junto con la presencia de un exceso de azúcar en sangre como en orina favorece las condiciones de proliferación de algunos microorganismos que actúan como agentes patógenos. 

El crecimiento incontrolado de microorganismos como hongos se convierte en patológico afectando a los tejidos, causando inflamación y erupciones genitales. El ejemplo más evidente es la infección por la levadura Candida albicans, un hongo, que es la balanitis más frecuente en los pacientes varones con diabetes. 

¿Cómo tratar la balanitis? 

El tratamiento de esta infección en el pene depende del agente que la causa. Si está causada por bacterias, se puede tratar con pastillas o cremas antibióticas. Las cremas esteroides alivian la balanitis cuando esta se presenta con enfermedades cutáneas, como erupciones. Si la balanitis es la forma en la que se presenta la candidiasis en hombres, lo habitual es recetar cremas antimicóticas o antibióticos orales. 

Para los casos más graves, la circuncisión suele ser la mejor opción. Algunos hombres no son capaces de retraer el prepucio para limpiar el pene, de modo que es posible que necesite ser circuncidado. Esta situación lleva a otro consejo, una forma de evitar infecciones es llevar una buena higiene en el pene, el prepucio y el glande. 

En determinadas situaciones, cuando la balanitis no se trata o llega tarde, la enfermedad puede derivar a cuadros más graves, apareciendo úlceras, inflamación o exudado blanquecino maloliente. Si la inflamación se cronifica y se extiende al prepucio acaba causando fimosis y craurosis y ostenosis uretral si llega hasta la uretra. Puede afectar incluso a áreas más distantes como los testículos o la próstata.