Consejos de salud, Depresiones

La meditación como base para la relajación

Relájese y disfrute. La meditación es una buena forma de ahuyentar la fatiga y recargar las pilas. Basta con estirarse en un lugar cómodo, cerrar los ojos, no pensar en nada o, sencillamente, sentir, percibir los ritmos vitales del cuerpo, fundamentalmente la respiración. Es como el efecto de las cabezaditas después de una comida abundante, unos minutos son suficientes para afrontar despejada el resto de la jornada. Para conseguir una buena relajación, basta con que concentre paulatinamente su mente en las diferentes partes de su cuerpo (piernas, brazos, tronco, cabeza,…), sentirá cómo éstas se van volviendo cada vez más pesadas e y después sólo tiene que seguir, al final, el camino inverso.

Importante. Si no le apetece la técnica anterior pruebe con otra: ponga música suave, descanse sobre el sofá y dígase a si misma que se siente relajada; concéntrese en la suavidad de la música y respire profundamente, con cada exhalación, repita una palabra, frase o ruego que le brinde una sensación de paz y sosiego. Mientras lo hace, imagínese en una playa: sienta la brisa, las olas y las gaviotas. Practique este tipo de meditación dos veces al día durante al menos 20 minutos cada ocasión.

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